• Jeff Costa

Disney lo hace bien una vez más con Encanto

¡OJO!: este texto contiene spoilers


Imagem promocional do filme Encanto da Disney Pixar
Mirabel y su familia, los Madrigales | Foto: Walt Disney Studios

Tras duras críticas a películas de pueblos no europeos como Mulan y Pocahontas, acusados ​​de no ser fieles a hechos históricos o detalles culturales, Disney, la compañía de animación más grande del mundo, lanzó otra hermosa película que también sirve de reparación histórica, la animación sobre Colombia, Encanto. La película retrata diversos símbolos nacionales, desde las deliciosas arepas de queso hasta el hermoso caño cristales, así como temas delicados como el desplazamiento forzado de comunidades campesinas, indígenas y afrocolombianas por el avance de la agroindustria y el narcotráfico. Estos temas impregnan la vida de los miembros de cuatro generaciones de la familia Madrigal, cuya matriarca es la abuela Alma Madrigal. Con Encanto y su joven heroína criolla, Mirabel Madrigal, Disney refuerza su compromiso con las culturas no europeas que mostró en Moana y Coco en años anteriores.


Encanto comienza con la abuela Alma Madrigal diciéndole a su nieta Mirabel cómo obtuvieron su casa mágica. La expulsión de Alma y su esposo Pedro, junto con sus tres hijos recién nacidos y muchos otros campesinos, representa el triste episodio de desplazamiento forzado que afectó a muchos colombianos en el campo entre los años cuarenta y sesenta. Las dos fuerzas detrás de estos desplazamientos son el avance de la agroindustria y el narcotráfico, recordándonos la violencia más común que se comete contra las personas en las zonas rurales, la disputa por la tierra. Para proteger a su familia y a los demás campesinos expulsados, Pedro ofrece su vida como sacrificio, este gesto forma una vela mágica que forja una casa encantada, sirviendo de refugio a los madrigales y, poco a poco, a toda la comunidad. Otro referente presente desde el principio es la vela como fuente de magia, representando el 'Día de las Velitas', una celebración muy popular en el país, cuando los colombianos llenan sus casas y calles de velas, dejando barrios y ciudades verdaderamente iluminados, con una energía limpiadora y protectora. Este es solo uno de los muchos referentes socioculturales presentes en la producción.


Rio multicolorido no departamento de Meta ao sul de Bogotá na Colômbia
Caño Cristales | Foto: Mario Carvajal

Esta meticulosa preocupación por los detalles culturales de la sociedad surgió de un serio estudio de campo realizado por el equipo de producción de animación, cuando el equipo de Disney y Pixar visitó varias ciudades del país sudamericano, acompañados de residentes locales conocedores de las culturas de esas regiones. Es posible, por ejemplo, tener la experiencia musical del vallenato, cumbia y merengue, ritmos colombianos o extremadamente populares y queridos en el país. Quien está detrás de la banda sonora es Carlos Vives, el músico responsable de que la cumbia vuelva a ser popular entre los colombianos.


Mirabel, nuestra heroína, es una niña criolla de buen corazón, pero con cierto 'defecto de fabricación', no ha desarrollado su poder mágico como sus padres, tíos, hermanos y primos. Esto le causa un gran malestar, no solo a ella, sino a toda la comunidad, especialmente a su abuela, que quiere tener una familia perfecta a toda costa, asegurándose que la magia no se acabe nunca. A pesar de no tener poderes mágicos, Mirabel es muy cariñosa, cariñosa y cariñosa con todos los miembros de la familia. Ella es un vínculo real entre los miembros de la comunidad, manteniendo vivo el sentido de colectividad. Este papel debió haber sido desempeñado por la abuela Alma, sin embargo con todas las dificultades y pérdidas que dejaron sus huellas en la vida de la matriarca, este cariño no es evidente. Alma es esa dama dura y exigente, como muchas abuelas latinoamericanas. ¿Has reconocido la tuya? Mirabel, por otro lado, siempre está vestida con muchos colores vibrantes y estampados florales. Le gusta bailar, escuchar música y tener aventuras. La joven representa a la nueva generación colombiana, que a pesar de estar en un país con muchos problemas y violencia, transformó el dolor de sus antepasados ​​en fuerza y ​​alegría para seguir viviendo, manteniendo viva la magia.


Cualquier extranjero que visite Colombia seguramente entrará en contacto con las arepitas de queso, un tipo de pan elaborado con el alimento básico de la comida colombiana: el maíz. Este símbolo fue retratado con mucho cariño por los directores, cuando la madre de Mirabel, que tiene el poder de curar heridas con la comida, cura los cortes en las manos de la niña con una arepita. Este es el tamaño de la importancia de este alimento, que puede curar cualquier lástima. Otros poderes simbólicos son la extrema fuerza de su hermana Luísa, que está dispuesta a ayudar a cualquiera en todo momento, pero también muy sensible y dulce. Estas características me llevan a suponer que esta familia es de Santander, ya que son características que describen muy bien a las personas de este departamento, especialmente a las mujeres. Isabela, otra hermana suya, tiene el don de generar flores y ser absolutamente perfecta, algo que no siempre es positivo. A pesar de llevar una vida que nunca parece estar mal, Isabela quiere ser más libre y auténtica, pero debido a la presión de la familia y la sociedad, termina llevando una vida de apariencias. Una escena muy interesante es cuando se estresa profundamente con su hermana y produce su primer cactus, una planta espinosa y a veces venenosa, lo que demuestra que está bien tener otras formas y reacciones. Antonio, el superdotado más joven de la familia, tiene el talento de hablar con los animales. Muy cercano a Mirabel, a quien considera una hermana mayor, Antonio le pide a su prima que lo acompañe todo el camino para recibir su don. Hay dos cosas emblemáticas en el don del niño, la estrecha relación del colombiano del campo con la naturaleza y también la cercanía entre primos, que no pocas veces se ven como hermanos.


Luego de experiencias frustradas de representaciones culturales de pueblos no occidentales, los más icónicos de los cuales son Mulan y Pocahontas, Disney y Pixar se redimen una vez más con esta hermosa película que traduce el alma del pueblo colombiano, tanto oprimido como fiestero, de familias multicolores y llenas de magia. La producción batió récords no solo en Colombia, llevando a un número inesperado de espectadores al cine en la pandemia, sino también en Estados Unidos y Canadá, donde se llevó el primer lugar en taquilla el 5 de diciembre. El encantamiento es una invitación a descubrir este país violado y a la vez utópico, que con su alegría y exuberante naturaleza nos ayuda a soñar con otras realidades más humanas y más verdes.