• Jeff Costa

Jóvenes prefieren estar desempleados que infelices

¿Alguna vez te has detenido y te has preguntado: por qué hago lo que hago? Puede que esta no haya sido la pregunta más común de mi generación o generaciones anteriores a la mía, pero los jóvenes de la Generación Z (nacidos después de 1997) y menos frecuentemente los millennials (1977 - 1997) están comenzando a cuestionar si su trabajo realmente los hace felices.


Una encuesta reciente de la empresa de recursos humanos Randstand Wokrmonitor realizada con jóvenes de la generación Z en el mercado laboral, encontró que el 56% de los encuestados dejaría un trabajo que les imposibilitara vivir su vida al máximo. El 40% de los jóvenes en esta misma encuesta dijeron que preferirían estar desempleados, que infelices en un trabajo que no les gusta. La encuesta se realizó con 35.000 empleados en diferentes sectores del mercado laboral, mostrando un cambio significativo con respecto a las generaciones anteriores, algo que puede ser un reflejo de la pandemia mundial del coronavirus.


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Existen diferencias fundamentales entre los millennials y la Generación Z que los adultos suelen pasar por alto, pero que definirán muchas cosas en la fuerza laboral en los años venideros. Uno de ellos es la flexibilidad de tiempo y de sitio de trabajo. Si trabajar de 7 am a 4 pm para las generaciones pasadas tenía todo el sentido del mundo, para los recién llegados a las empresas, esta realidad no es tan atractiva. La flexibilidad horaria es crucial para los jóvenes que quieren dedicarse a otras actividades que consideran tan importantes como el trabajo para su vida, ya sean creativas, artísticas, deportivas o de ocio en general. Otro factor decisivo para que los jóvenes sean felices en el mercado laboral es la flexibilidad del sitio de trabajo. Trabajar en una oficina con aire acondicionado puede haber sido el objetivo de muchos adultos en la actualidad. Los jóvenes, por otro lado, tienen otras ambiciones, y el trabajo remoto a menudo acompaña estos deseos. Poder trabajar en un café, en un parque, con los pies en la arena o incluso en pijama en la casa, es algo que llama mucho la atención de esta generación.


El autoconocimiento es otro punto culminante de la generación de nativos digitales. Son mucho más seguros de sí mismos, realistas, autosuficientes y persistentes que otras generaciones. Puede parecer extraño, pero lo que llama la atención en los jóvenes de hoy no es solamente el deseo de crear, sino la creación misma. Las personas de generaciones anteriores formaban parte de un grupo acostumbrado a seguir patrones y órdenes, lo que los hacía esencialmente sumisos y dependientes. Gen Z, por otro lado, es consciente de su valor y sabe que trabajar en colaboración es mucho mejor que competir. Como son creadores y están conectados a internet, colaborar con otros jóvenes se ha vuelto mucho más accesible. Todavía queda un largo camino por recorrer, ya que si bien esta generación avanza en nuevos rumbos, la sociedad en la que está inserta aún fomenta el consumismo desenfrenado, la competencia y el individualismo.


CASO DE ESTUDIO


Vengo de una región de Brasil llamada Grande ABC, a solo 1 hora de la capital de São Paulo. Conocida por ser un importante polo industrial, con importantes industrias del sector del automóvil como GM, Ford y Scania. El ABC vivió un auge económico entre los años 70 y 90, que situó a sus ciudades entre las mejores para vivir en el país, desde según el IDH (Índice de Desarrollo Humano). São Caetano, una de las ciudades del complejo, continúa ocupando el primer lugar en este sentido.


Muchos millennials y gen zs de ABC son el resultado del sudor de los trabajadores de estas fábricas, quienes gracias a su extenuante jornada laboral de 10 horas diarias, pudieron ofrecer una vida económicamente estable a sus hijos e hijas. Esto hizo posible que estos mismos jóvenes estudiaran y ampliaran sus posibilidades, dejando de seguir los pasos de sus padres. En lugar de tener los planes de un trabajo estable y fijo, un auto popular y una casa propia, los jóvenes prefieren experimentar otras cosas, trabajar en diferentes trabajos para ganar experiencia, viajar en tren, metro o bicicleta y pagar el arriendo de un apartamento modesto en São Paulo.


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Yo mismo tuve el privilegio de trabajar con jóvenes de esta región que me sorprendieron con los planes que tenían para su futuro. Vinni (18) quiere ser médico y vivir en una playa de Australia. Biel (18) quiere ser químico forense y recientemente me escribió diciendo que fue aprovado para la universidad y comenzó sus estudios. Mari (20) está a la mitad de su curso de animación gráfica y está produciendo artes maravillosos. Estos son solo algunos de mis magníficos exalumnos, que persiguen sus sueños y con quienes tuve la suerte de ser parte de un hermoso proceso de reflexión sobre la vida y el futuro.



REFLEXIÓN


Los jóvenes, especialmente los adolescentes, son blanco de comentarios prejuiciosos e irrespetuosos todo el tiempo. Leídos como vagos, malhumorados, antipáticos y egocéntricos, los veo como seres ilustrados, aunque insertos en una sociedad apegada a formas de vivir que no necesariamente tienen sentido.



Nuestros adolescentes actuales parecen amar el lujo. Tienen malos modales y desprecian la autoridad. Son irrespetuosos con los adultos y se pasan el tiempo deambulando por las plazas.

Sócrates, filósofo griego del siglo V


En lugar de criticarlos sin descanso, como lo hemos hecho los adultos a lo largo de los siglos, por el contrario, quizás deberíamos estar escuchando lo que nuestros jóvenes tienen para decirnos y enseñarnos. ¿Fue la vida competitiva y acelerada de 7 am a 4 pm lo que elegimos conscientemente para nosotros mismos, o fue algo que simplemente dimos por sentado? Dejo esta pregunta para todos nosotros.